
En sus sueños, una niña buscaba su príncipe; el príncipe que un día vendría a liberar su amor. En las noches antes de acostarse, la niña se asomaba a la ventana y miraba al cielo. Buscaba a su amiga, la Luna.
Nunca había encontrado una amiga tan fiel, una amiga que le escuchase, que le sonriese en los momentos de tristeza, de soledad, que alumbrase su camino ..
-Amiga Luna, si encuentras en tu camino a mi príncipe soñado, pon un beso en su rostro, hablale de mi en susurros…
La niña tranquila se acostaba y dejaba su imaginación viajar sin fronteras, allá donde quisiera ir.

Una noche soñó que se encontraba en el mar, estaba en un barco sobre el mar, un mar azul, con miles de chispas en sus aguas, reflejo de las estrellas en el cielo…y entre tanta belleza, vio moverse las aguas… Se asustó, una sombra emergía de ellas… .
-Hola princesa de los Delfines, le dijo. El Delfín le estaba hablando!!
-Hola Delfín azul, quien eres?
-Soy el príncipe que noche tras noche en tus sueños esta..
-Pero eres un Delfín…
-Un Delfín con corazón, y al que la Luna en susurros, en cada salto que he dado, me ha hablado te ti..
-Pero…no puede ser, soy humana, tu un pez
-El amor todo lo puede, no tiene limites…quieres venir conmigo? Quiero llevarte conmigo, tan solo tres días para que compruebes tu misma los milagros que se logran cuando se actúa de corazón, cuando un deseo se hace tan fuerte…
El Delfín Azul la llevo sobre su lomo, con cuidado, con delicadeza, a conocer los lugares donde él vivía, la sumergió en un mundo de fantasía donde no había lugar para tristezas, problemas ni miedos.
La niña no cabía en si de gozo, era muy feliz, había perdido todos sus miedos.
Durante los tres días la niña y el Delfín Azul unieron sus vidas, la niña le abrazaba fuerte , se agarraba fuertemente a él por miedo a perderle en ese mundo tan diferente al suyo, pero que le gustaba y del que se estaba enamorando y en el que le gustaría quedarse…
Los tres días pasaron….el Delfín Azul le dijo que debía devolverla a su mundo. Perlas saladas de sus ojos brotaban, y en cascada por su rostro buscaban unirse con el mar donde se fundirían con sus agua. Tres días de felicidad, tres días de navegar por las mismas aguas…tres días de amar..
Ninguno de los dos decía nada. El Delfín azul callaba, la niña pensaba…
-No quiero que te vayas, decía ella, quiero mi vida junto a ti acabarla..
-Preciosa, princesa de los Delfines, cada día en tus sueños, viajaremos juntos por esos mares tranquilos, cada día al salir la Luna, vendré a tu encuentro y seremos dos seres en uno y siempre será…nuestra realidad aparte. zambulléndose en la oscuridad de la noche
El Delfín la dejo de nuevo en el mismo lugar donde la recogió, y con la sonrisa que siempre en su cara brilla, le dijo un..,..
-Hasta luego preciosa, te recordaré cuando mire la luna y vea en ella tus ojos color del mar
y desapareció zambulléndose en la oscuridad de la noche.
La niña despertó sobresalta, un sudor frío su cuerpo envolvía y la sabana mojaba...
Su corazón parecía galopar, una inquietud la atrapaba, sobre su mesita, mojado, un hermoso Delfín Azul de cristal la miraba …y la niña asomando a la ventana, de su boca palabras brotaban, palabras del alma, que hasta el mar llegaban:
Eres la luz de mi vida
pero....te dejo ir porque puedo cegarme,
eres el aire que respiro
pero....te dejo ir para que no me arrastres,
eres el sueño de mis noche
pero ....te dejo ir para poder despertar,
eres mi primer y ultimo pensamiento
pero...te dejo ir para que fluyan nuevos,
eres todo en mi vida,
pero... te dejo ir poque te amo,
porque muero por ti
te dejo ir…para poder vivir
